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Real Madrid 4 - Stade de Reims 3 |
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Las
pasamos moradas en la pista helada del Partizán Pero
no se crea que el choque fue sencillo, todo lo contrario. A los yugoslavos
les anularon, con el marcador a cero, dos goles, que para mí fueron válidos.
Nos estaban dando un repaso en toda línea. Estábamos asustados. Si se
hubiesen adelantado en el marcador hubiera sido justo. Luego comenzaron a
funcionar Di Stéfano, Castaños -que no jugó mucho tiempo en el Madrid,
pero que aquella tarde marcó dos golazos- y otros compañeros y todo
cambió. Además de Castaños goleó Di Stefano y yo ya digo que marqué
mi primer tanto en Europa. Era un 25 de diciembre de 1955, una feliz
Navidad. Todos, incluidos jugadores y aficionados, pensamos que la
eliminatoria estaba "chupada". Craso error. Llegó el partido de
vuelta, en Belgrado, y el campo estaba nevado y con una capa de hielo que
lo convertía en una pista impracticable. Pensamos que lógicamente el
partido se suspendería en esas condiciones, porque era imposible
mantenerse en pie en el terreno de juego. Nos sorprendió cuando Bernabéu
y otros directivos nos confirmaron que habían aceptado el que se
disputase el choque. Las pasamos moradas. Sus disparos a la madera hacían
caer la nieve que cubría los postes. Nos acogotaron. Marcaron muy pronto
y aquello se puso cada vez más negro. Pudimos igualar con un penalti que
Rial lanzó alto. Los locales consiguieron dos goles más, uno de penalti,
a falta de cuatro minutos, y la situación fue angustiosa, aunque salvamos
la eliminatoria por los pelos. Por cierto que el máximo castigo fue por
un manotazo claro de Muñoz a un balón y cuando el árbitro señaló la
falta, Miguel se fue hacia el colegiado para protestar y, como un niño,
escondía el brazo en la espalda para justificar que no había golpeado la
pelota. El Partizán contaba con una plantilla formidable, sobre todo
Milutinovic, que era su estrella. El
Milan, un viejo conocido en las semifinales El
Milan fue el rival en semifinal. Era un viejo conocido por la Copa Latina
de París. Realizaba un buen fútbol, con grandes jugadores, pero
practicaba un juego lento, con mucha firmeza atrás, pero poco rápido en
el contragolpe, al contrario que nosotros. Les ganamos por 4-2 en Chamartín
y casi nos eliminan en la vuelta. Perdimos por 2-1 y el árbitro fue un
auténtico bandolero. Nos castigó con dos penaltis que no eran y que
Dalmonte convirtió en un 2-0 que igualaba la eliminatoria y forzaba un
tercer encuentro. Menos mal que Joseito, de un cabezazo, puso las cosas en
su sitio. Con un juez normal no habríamos pasado ningún apuro. La
primera final de la Copa de Europa tuvo como escenario el Parque de los Príncipes
parisino. Nuestro rival, el Stade Reims, que naturalmente actuaba a favor
de corriente. En el conjunto francés jugaban Raymond Kopa, que poco después
ficharía por el Real Madrid; Michel Hidalgo, que luego llegaría a ser
seleccionador nacional; Jonquet, un portero de gran categoría, y otras
figuras. Fue una final complicadísima porque siempre fuimos a remolque.
Los franceses se adelantaron rápidamente por 2-0, pero igualaron Di Stéfano
y Rial. Volvieron a marcar los galos por medio de su capitán, Hidalgo,
pero Marquitos igualó. Nos dejó a todos sorprendidos. Lo vimos que se
iba hacia adelante desde atrás y, como no era habitual que los defensas
atacaran, todos protestamos con frases como «¿dónde vas?» o «quédate
atrás». No hubo quien le parase. Marquitos, que vivía los partidos como
nadie, peleaba siempre de principio a fin, era pura raza, siguió en su
carrera y, tras varios rechaces, empató. Luego, en una jugada en la que
me di una buena carrera, conseguí llegar hasta la línea de fondo del
campo y centrar hacia atrás para que Rial obtuviera su segundo gol y el
que suponía la primera conquista del Madrid en la Copa de Europa Nuestro
rival en París jugaba a favor de corriente La llegada a la capital del equipo ganador fue la locura. Como no había televisión, los seguidores madridistas vivieron este partido como los anteriores, a través de las emisoras de radio. En el aeropuerto de Barajas, el recibimiento fue fabuloso. Luego, cientos de motocicletas -no había para muchos coches- nos escoltaron hasta la Castellana, Alcalá y la Casa de la Villa. Por cierto, el NODO suplía la falta de las cámaras y recuerdo que hasta tres y cuatro veces me metí en algún cine en el que, previamente, proyectaban el NODO con las imágenes de nuestro triunfo. Me hacía mucha ilusión. La prima por la victoria, por cierto, no creo que pasase de 50.000 pesetas. No estaba mal porque, si mal no recuerdo, la que nos dieron por triunfar en Bruselas ante el Partizán, diez años después, fue de 125.000 pesetas. Lo que se convertía en un poema eran los viajes, en los viejos aviones de hélice, que saltaban como caballos entre las nubes. Menos mal que los integrantes de la Peña del Hongo, Perico Chicote, Padilla y algún otro animaban con sus bromas y cánticos. |
Ficha Técnica: Real
Madrid: Stade
de Reims: Goles: Incidencias: |
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