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Calificar a Ramón Moreno Grosso como un obrero del fútbol, no es, ni
mucho menos, desprestigiarle o rebajar su calidad, que la tuvo y en
cantidades generosas, muy al contrario, es ensalzar las virtudes de un
hombre, de un gran deportista, que tuvo la difícil misión de suplir al
mítico Alfredo Di Stéfano
Con 15 años ficha por el Real Madrid Ramón Moreno Grosso nació en Madrid el 8 de diciembre de 1943. Sus primeros pasos en el fútbol fueron los dados en el patio del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, donde ya era famoso entre sus compañeros, entre loa que se encontraba Luis Aragonés, por la fuerza y el tesón que ponía en todos los lances del juego. Más tarde comenzó a jugar más en serio formando parte del equipo juvenil del Colegio Salesiano de Santo Domingo el Sabio, perteneciente al distrito madrileño de San Blas.
Del Plus Ultra al Real Madrid, previo paso por el Atlético La suerte se alió con este esforzado deportista. El jugador tuvo una fortuna impresionante durante el año 1962. Primero, porque debuta como internacional en los Juegos del Mediterráneo y, mientras España consigue la medalla de bronce, él se convierte en el máximo goleador del torneo. Segundo, porque ese mismo año ficha por el Plus Ultra, en el que permanece seis meses para más tarde incorporarse, directamente, a la disciplina del Atlético de Madrid. En enero de 1963, una llamada del Club le anuncia que debe presentarse inmediatamente para recalar, como cedido, en el Atlético de Madrid. Grosso se dirigió a las oficinas creyendo que era objeto de una broma por parte de algún compañero, pero lo que él consideraba una broma se hizo realidad: el viernes firmaba y el domingo debutaba con el Atlético de Madrid en calidad de cedido.
Finalizada la campaña se incorpora
al Real Madrid reclamado por Saporta y Bernabéu que a toda costa
quieren su incorporación al equipo entrenado por Miguel Muñoz. Se
incorpora a los entrenamientos del Madrid compitiendo por un puesto en
la delantera con las siguientes estrellas: Amancio, Gento, Di Stéfano,
Puskas, Evaristo… El viernes, al finalizar el entrenamiento, Grosso se fue a su casa sin mirar la lista de jugadores que iban concentrados. A las pocas horas recibe una llamada de Antonio calderón, gerente del Real Madrid, y tiene que escuchar estoico la regañina por no haber firmado la ficha de citación. Fue su primera concentración como integrante del primer equipo. Máximo goleador del Real Madrid A Ramón Grosso no le abandonó la suerte, muy al contrario, se le incrementó este factor tan importante en la vida, con la presencia en el equipo de un hombre que supo sacar el máximo provecho de las cualidades del joven delantero. Pancho Puskas, el astro hispano-húngaro, proyectó Grosso a lo más alto del podio de los goleadores en los dos años que coincidieron en el equipo. Cuando Grosso se incorporó al equipo se le acercó el mítico Puskas y le dijo: “chavalín", sólo haz una cosa; tú miras al gordo, pero al gordo vestido de blanco, claro, le centras el balón al pie y sales corriendo sin preocuparte de nada más. A pesar de los grandes rematadores que había en el equipo, Grosso se convirtió en el máximo goleador del Real Madrid durante sus primeros años, con 27 goles en 28 partidos jugados durante la temporada 1964-65 y con 11 goles logrados en 29 partidos a lo largo de la siguiente.
En la temporada siguiente, el 11 de mayo
de 1966, el Real Madrid, después de pasar una difícil semifinal contra
el Inter de Milán, consigue en Bruselas su sexta Copa de Europa al
ganar por 2-1, goles de Amancio y Serena, al Partizán de Belgrado.
Grosso pasaría a la historia como integrante del mítico equipo “ye-yé”
ganador de la sexta Copa de Europa.
Su calidad y entrega le hicieron
brillar, asimismo, en el plano internacional. Con el humor típico de
los castizos madrileños, Grosso le encantaba bromear con sus
compañeros d equipo, a los que recordaba, entre bromas y orgullo que
“yo soy el único campeón del mundo”. Y no le faltaba razón. Ramón
Moreno Grosso se proclamó
Grosso debutó en la selección española y comprueba que vestir la camiseta nacional es aún más importante y, sobre todo, más emocionante porque “al oír el himno nacional se te pone el vello de punta”. Lo hace en Turquía, en el estadio Alí Sami Yen de Estambul, el 1 de febrero de 1967 durante la III Copa de Europa de Selecciones Nacionales. España ganaría por 2-0, con Grosso realizando un extraordinario partido y convirtiéndose en el autor de uno de los goles.
Ramón Moreno Grosso se ha definido así mismo como un hombre de club “porque he jugado donde más falta hacía y siempre que he podido he ayudado a mis compañeros”. Retirado del Fútbol como jugador activo, Ramón Grosso comenzó a ejercer labores de entrenador en las categorías inferiores del Real Madrid. Más tarde, junto a Amancio, fue uno de los artífices de aquel Castilla que enloqueció a todos con la “Quinta del Buitre”. Más tarde, ejerció como segundo entrenador del primer equipo. Álbum de fotos Le gano el cáncer Falleció en la madrugada del miércoles 13 de febrero, a los 58 años de edad, tras una larga enfermedad. Ramón Moreno Grosso estaba casado con doña Amparo Mateo Gaitán, y tenía cinco hijos: María Angela (casada con el ex jugador del Real Madrid Paco Llorente), Ramón, Julio César, Cristina y Borja. Por la Clínica Cemtro, donde falleció, desfiló un numeroso grupo de ex jugadores del Real Madrid, compañeros de equipo, así como otras personas relacionadas con nuestro Club. La capilla ardiente con los restos del ex jugador madridista quedó instalada en la Clínica Cemtro, donde se ofició un acto religioso. Inmediatamente después, el cuerpo de Ramón Moreno Grosso fue conducido al Cementerio de la Paz (Colmenar Viejo-Tres Cantos), donde fueá incinerado. Adiós a un mito del madridismo. Álbum de fotos
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