Real Madrid
 

 
 

Un obrero del fútbol

Calificar a Ramón Moreno Grosso como un obrero del fútbol, no es, ni mucho menos, desprestigiarle o rebajar su calidad, que la tuvo y en cantidades generosas, muy al contrario, es ensalzar las virtudes de un hombre, de un gran deportista, que tuvo la difícil misión de suplir al mítico Alfredo Di Stéfano en el centro de la delantera madridista. Grosso heredó, con orgullo, el “9” del mejor jugador del mundo, y trabajó para el bien del equipo olvidando el interés personal. Máximo goleador del Real Madrid en dos ocasiones, internacional, Campeón del Mundo de Selecciones Militares, entrenador... Grosso fue un hombre de equipo, el jugador que todo entrenador y aficionado desea tener en su bando. Álbum de fotos

Con 15 años ficha por el Real Madrid

Ramón Moreno Grosso nació en Madrid el 8 de diciembre de 1943. Sus primeros pasos en el fútbol fueron los dados en el patio del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, donde ya era famoso entre sus compañeros, entre loa que se encontraba Luis Aragonés, por la fuerza y el tesón que ponía en todos los lances del juego. Más tarde comenzó a jugar más en serio formando parte del equipo juvenil del Colegio Salesiano de Santo Domingo el Sabio, perteneciente al distrito madrileño de San Blas.

Las dificultades vividas en aquellos tiempos obligaron Grosso a pactar con su padre y, a los 15 años, con el bachillerato primario recién terminado, abandona los estudios y comienza a trabajar para ayudar a la necesitada economía familiar. El San Francisco Javier –más conocido por “el Xavier”-, ubicado cerca de la Plaza de Castilla, se convierte en su primer club federado. Este episodio constituye un primer acercamiento al Real Madrid, acercamiento que Grosso se plantea como un reto.

Así, un amigo de su padre le anima a realizar las pruebas con el club blanco, sin embargo, tras el intento, Grosso regresa cabizbajo a casa al contemplar la cantidad de futuros jugadores y su calidad técnica. Sin embargo, Grosso insiste y se presenta a una segunda prueba, donde pone a prueba su rapidez mental. Moleiro, ayudante de Muñoz, le pregunta por el puesto que quería ocupar y Grosso, viendo la cantidad de compañeros que se habían decantado por posiciones atacantes, responde que “de defensa”, con el propósito de estar el mayor tiempo posible sobre el terreno de juego. Al finalizar la prueba le dijeron que había aprobado u que pasaría a integrarse en las filas de los equipos juveniles. Con sólo 15 años, Grosso ya era jugador del Real Madrid.

Sin embargo, la felicidad iba a ser efímera. Con 16 años recién cumplidos, y durante un reconocimiento médico, se le detecta un soplo de corazón y le prohiben practicar cualquier tipo de deporte, truncándose todos sus planes. Esta circunstancia quedaría oculta por su padre hasta casi un año más tarde, cuando volvió a realizarse un electrocardiograma que esta vez dio negativo y pudo volver a entrenar con el equipo juvenil, pasando a los pocos meses al amateur y, más tarde, al Plus Ultra.

Del Plus Ultra al Real Madrid, previo paso por el Atlético

La suerte se alió con este esforzado deportista. El jugador tuvo una fortuna impresionante durante el año 1962. Primero, porque debuta como internacional en los Juegos del Mediterráneo y, mientras España consigue la medalla de bronce, él se convierte en el máximo goleador del torneo. Segundo, porque ese mismo año ficha por el Plus Ultra, en el que permanece seis meses para más tarde incorporarse, directamente, a la disciplina del Atlético de Madrid.

En enero de 1963, una llamada del Club le anuncia que debe presentarse inmediatamente para recalar, como cedido, en el Atlético de Madrid. Grosso se dirigió a las oficinas creyendo que era objeto de una broma por parte de algún compañero, pero lo que él consideraba una broma se hizo realidad: el viernes firmaba y el domingo debutaba con el Atlético de Madrid en calidad de cedido.

Extrañamente, el Atlético ocupaba las últimas posiciones, con nueve negativos y una plantilla impresionante, con hombres como Rivilla, Ramiro, Calleja, Glaría, Griffa, Adelardo, Collar, Mendoza..., etcétera. Grosso se incorpora en la segunda vuelta y marca ocho goles, todos ellos decisivos, para lograr los dos puntos en cada partido. Al final, el Atlético se salvó de bajar a Segunda gracias a la aportación de un gran madridista.

Finalizada la campaña se incorpora al Real Madrid reclamado por Saporta y Bernabéu que a toda costa quieren su incorporación al equipo entrenado por Miguel Muñoz. Se incorpora a los entrenamientos del Madrid compitiendo por un puesto en la delantera con las siguientes estrellas: Amancio, Gento, Di Stéfano, Puskas, Evaristo…

El viernes, al finalizar el entrenamiento, Grosso se fue a su casa sin mirar la lista de jugadores que iban concentrados. A las pocas horas recibe una llamada de Antonio calderón, gerente del Real Madrid, y tiene que escuchar estoico la regañina por no haber firmado la ficha de citación. Fue su primera concentración como integrante del primer equipo.

Máximo goleador del Real Madrid

A Ramón Grosso no le abandonó la suerte, muy al contrario, se le incrementó este factor tan importante en la vida, con la presencia en el equipo de un hombre que supo sacar el máximo provecho de las cualidades del joven delantero. Pancho Puskas, el astro hispano-húngaro, proyectó Grosso a lo más alto del podio de los goleadores en los dos años que coincidieron en el equipo. Cuando Grosso se incorporó al equipo se le acercó el mítico Puskas y le dijo: “chavalín", sólo haz una cosa; tú miras al gordo, pero al gordo vestido de blanco, claro, le centras el balón al pie y sales corriendo sin preocuparte de nada más.

A pesar de los grandes rematadores que había en el equipo, Grosso se convirtió en el máximo goleador del Real Madrid durante sus primeros años, con 27 goles en 28 partidos jugados durante la temporada 1964-65 y con 11 goles logrados en 29 partidos a lo largo de la siguiente.

Como en todo futbolista, jugar la Copa de Europa, la máxima competición en el ámbito de clubes, era un sueño, y Grosso lo vio cumplido rápidamente. Debutó a lo grande en Odense, Dinamarca, donde el Real Madrid se impuso por 2-5, con tres goles del joven delantero madridista. De aquél partido Grosso recordaba la conversación telefónica que mantuvo con su padre y que le costó 500 pesetas de las de entonces, y los gritos de Puskas pidiéndole “el balón al pie, no a un metro, al pie”.

En la temporada siguiente, el 11 de mayo de 1966, el Real Madrid, después de pasar una difícil semifinal contra el Inter de Milán, consigue en Bruselas su sexta Copa de Europa al ganar por 2-1, goles de Amancio y Serena, al Partizán de Belgrado. Grosso pasaría a la historia como integrante del mítico equipo “ye-yé” ganador de la sexta Copa de Europa.

Grosso comenzaría años más tarde a jugar en diferentes demarcaciones, probando prácticamente todos los puestos del equipo, pero siempre mostrándose seguro en defensa, formidable en la media y mortal en el ataque. Incluso llegó a jugar de portero en el Trofeo Carranza, frente al Boca Juniors. No es de extrañar, por tanto, que al asomar estas cualidades que le hacían rendir perfectamente en todas las líneas, la prensa especializada le bautizara, con la mejor intención, como “el obrero”.

Internacional y Campeón del Mundo

Su calidad y entrega le hicieron brillar, asimismo, en el plano internacional. Con el humor típico de los castizos madrileños, Grosso le encantaba bromear con sus compañeros d equipo, a los que recordaba, entre bromas y orgullo que “yo soy el único campeón del mundo”. Y no le faltaba razón. Ramón Moreno Grosso se proclamó Campeón del Mundo de Selecciones Militares, un torneo que ganó cuando hacía el servicio militar, jugando la fase final en Asturias, en la que España ganó a Marruecos en la final por 3-1.

Grosso debutó en la selección española y comprueba que vestir la camiseta nacional es aún más importante y, sobre todo, más emocionante porque “al oír el himno nacional se te pone el vello de punta”. Lo hace en Turquía, en el estadio Alí Sami Yen de Estambul, el 1 de febrero de 1967 durante la III Copa de Europa de Selecciones Nacionales. España ganaría por 2-0, con Grosso realizando un extraordinario partido y convirtiéndose en el autor de uno de los goles.

A partir de ese momento Grosso aportaría toda su lucha, fuerza y empuje a lo largo de tres años y durante 14 partidos que jugó con la selección. Su último encuentro como jugador internacional los disputó en Lausanne ante Suiza, el 22 de abril de 1970, partido que España ganaría por 0-1. Años más tarde y con un palmarés impresionante –7 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas de España, entre otros títulos-, Grosso se retira como jugador. Fue el 31 de agosto de 1976, ante el Slavia de Praga, dejando su puesto a Del Bosque. Tomás Pelayo Ros, Delegado de Deportes, le impuso la medalla al mérito deportivo por todas las aportaciones realizadas en su vida como jugador.

Ramón Moreno Grosso se ha definido así mismo como un hombre de club “porque he jugado donde más falta hacía y siempre que he podido he ayudado a mis compañeros”. Retirado del Fútbol como jugador activo, Ramón Grosso comenzó a ejercer labores de entrenador en las categorías inferiores del Real Madrid. Más tarde, junto a Amancio, fue uno de los artífices de aquel Castilla que enloqueció a todos con la “Quinta del Buitre”. Más tarde, ejerció como segundo entrenador del primer equipo. Álbum de fotos

Le gano el cáncer

Falleció en la madrugada del miércoles 13 de febrero, a los 58 años de edad, tras una larga enfermedad. Ramón Moreno Grosso estaba casado con doña Amparo Mateo Gaitán, y tenía cinco hijos: María Angela (casada con el ex jugador del Real Madrid Paco Llorente), Ramón, Julio César, Cristina y Borja.

Por la Clínica Cemtro, donde falleció, desfiló un numeroso grupo de ex jugadores del Real Madrid, compañeros de equipo, así como otras personas relacionadas con nuestro Club. La capilla ardiente con los restos del ex jugador madridista quedó instalada en la Clínica Cemtro, donde se ofició un acto religioso. Inmediatamente después, el cuerpo de Ramón Moreno Grosso fue conducido al Cementerio de la Paz (Colmenar Viejo-Tres Cantos), donde fueá incinerado. Adiós a un mito del madridismo. Álbum de fotos

Historial
Nombre: Ramón Moreno Grosso
Lugar de nacimiento: Madrid
Fecha: 8 de diciembre de 1943
Ingresó en el Club: 1 de julio de 1959 como jugador juvenil.
Ascendió al primer equipo: 28 de abril de 1964
Causó baja: 31 de agosto de 1976

Palmarés
7 Ligas
3 Copas de España
1 Copa de Europa

Otros trofeos
1 Ramón de Carranza
1 Teresa Herrera
1 Mohamed V
1 Colombino
1 Conde de Fenosa

Internacional
14 veces con la selección A
1 vez con la selección B
9 vez con la elección de Aficionados

Palmarés
Campeón del Mundo de Selecciones Militares

Sus números en el Real Madrid
Partidos jugados:
265 Liga
30 Copa de Europa
8 Recopa
6 Copa de la UEFA
56 Copa de España
1 Copa Intercontinental
107 Amistosos nacionales e internacionales
Goles marcados: 96
Posee 2 Medallas al Mérito Deportivo (1 de Plata y 1 de Bronce)

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