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El
14 de diciembre de 1947 se inauguraba el Estadio de Chamartín, que en
muy pocos años cambiaría su nombre y pasaría a denominarse Estadio
Santiago Bernabéu. Un impresionante
coliseo en el que se iban a escribir las páginas más brillantes del
fútbol mundial a través del club propietario del mismo, el Real Madrid.
Son 55 años de profunda transformación, de continua evolución para
adaptar sus instalaciones a las exigencias del Club más laureado del
mundo.
“Señores, necesitamos un campo mayor y vamos a hacerlo”.
Con esta frase pronunciada por don Santiago Bernabéu ante sus directivos
daba comienzo la ingente aventura de la construcción del mejor campo de
fútbol de España. Sin embargo, la empresa no iba a ser fácil, ni mucho
menos. Las palabras del presidente del Real Madrid encontraron más
comprensión y solidaridad entre sus directivos que en los despachos de
los bancos.
Aún
así comenzó la “Operación nuevo campo”. ¿Dónde? Colindando con el viejo
campo de Chamartín había unos terrenos que venían como anillo al dedo.
Eran los terrenos que necesitaba el Real Madrid, pero valían dos
millones de pesetas de la época. La tozudez de Bernabéu y Rafael
Salgado, un gran madridista, vence el obstáculos de los bancos. Tras
recibir calabazas de varias entidades, el Banco Mercantil e Industrial
concede el crédito el 22 de junio de 1944, día que se escrituran los
terrenos a favor del Real Madrid Club de Fútbol.
Comienzan las obras
El
5 de septiembre, en el Palacio del Círculo de Bellas Artes, se celebró
una exposición de maquetas para elegir la que daría forma al Estadio. Se
eligió la firmada por los arquitectos señores Muñoz Monasterio y Alemany
Soler. Así hasta llegar al 27 de octubre cuando previa bendición de los
terrenos por el reverendo padre José María Mulat, el presidente del Club,
Santiago Bernabéu hincó el pico en la tierra dando por comenzadas las
obras del nuevo Chamartín.
El
27 de Octubre de 1944 se bendicen los terrenos y se pone la primera
piedra del futuro campo de Chamartín. El presidente del Real Madrid, don
Santiago Bernabéu, pico en mano, inicia simbólicamente las obras del
campo que, más tarde y por aclamación popular de todos los socios,
acabaría por llamarse Estadio Santiago Bernabéu.
Inauguración
El
14 de diciembre de 1947, el nuevo Estadio de Chamartín es ya una hermosa realidad. Tiene capacidad para 75.145
espectadores, 27.645 sentados (7.125 cubiertos) y 47.500 de pie (2.000
cubiertos), más 197 localidades de palco de honor. En total: 75.342
espectadores. El sueño de Bernabéu se había cumplido. Aún faltaban dos
años para que se construyera el fabuloso estadio de Maracaná (inaugurado
con el partido de apertura del Mundial de Brasil, 1950). El Estadio de
Chamartín era, entonces, el mejor de Europa y uno de los más modernos
del mundo.
Con
el cielo encapotado y baja temperatura amaneció el 14 de diciembre de
1947. El cartel de partido inaugural anuncia un Real Madrid-Os
Belenenses. A las tres y media de la tarde no cabe un alma en los
graderíos. Más de 75.000 personas, jamás en la historia del deporte
nacional se habían reunido tantas personas en un recinto deportivo,
esperan expectantes la salida al terreno de juego de los dos equipos. El
estadio está precioso, engalanado con las banderas de todos los clubes
españoles de categoría nacional, y envuelto con el blanco de las miles
de banderas que portan los seguidores madridistas.
El terreno de juego, a pesar de la estación del año,
presenta un estado inmejorable. El primer gol de la historia del nuevo
campo lo marca Barinaga, rematando de cabeza un centro por la izquierda.
Empató Duarte, pero la reacción blanca no se hace esperar. Jesús Alonso
marca dos tantos más y deja el resultado en ese histórico 3-1 final. La
afición aplaude a sus jugadores, pero la atención sigue centrada en el
verdadero artífice de aquel maravilloso milagro, en un hombre de aspecto
bonachón que, recostado sobre su butaca de palco, devora un puro que
parece eterno: Don Santiago Bernabéu.
Cambio
de nombre y remodelaciones
Se acometen los primeros trabajos de ampliación. El
objetivo, llegar a 125.000 localidades el aforo del Estadio. Se cierra
el primer y segundo anfiteatro de la facha da este (Padre Damián)
añadiendo el segundo y tercer anfiteatro de pie. El 19 de junio de 1954,
el nuevo Estadio de Chamartín es un hecho. Para celebrar la terminación
de la obras se programa un encuentro amistoso ante el Athletic de
Bilbao. Las 125 localidades se distribuyen de la siguiente forma: 7.149
de asiento cubiertas; 24.079 de asiento descubiertas; 19.000 de pie
cubiertas y 74.772 de pie descubiertas. Ahora sí se puede proclamar que
el Estadio es el más grande y moderno del continente.
El madridismo tenía el campo soñado. Y Bernabéu, el
soporte ideal sobre el que edificar un ambicioso proyecto deportivo,
aunque ni en sus pretensiones más optimistas hubiera podido imaginar la
gratificante forma con la que sus jugadores premiarían este esfuerzo. En
los cinco siguientes años, este recinto celebraría la consecución de
cinco Copas de Europa.
Sin
embargo, faltaba un detalle importantísimo: ponerle un nombre. Con tal
fin se reúne el 4 de enero de 1955 la Asamblea General de Socios
Compromisarios. El presidente, en su modestia, propone varias
alternativas: “Nuevo Estadio Chamartín”, “Castellana”…, pero el
madridismo lo tenía muy claro. El resultado de la votación fue unánime:
desde ese mismo instante, el campo pasa a llamarse Estadio Santiago
Bernabéu.
En
1982 El Estadio se reforma con motivo del Mundial de España. Luego, en la década de los 90 se acometen las obras de
ampliación del Estadio, que culminan el 7 de mayo de 1994. Desde
entonces, hasta hoy mismo, se ha venido trabajando en las distintas
dependencias del Club asentadas dentro del Estadio, con audaces
innovaciones que han convertido a nuestro Estadio Santiago Bernabéu en
un estadio "Cinco Estrellas".
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