Real Madrid


 

Héctor Rial: Cuando el fútbol se convierte en arte

El paso de Héctor Rial por el fútbol y en particular por el Real Madrid es uno de los episodios más brillantes de la historia. Militó en los mejores equipos americanos antes de incorporarse al Real Madrid, en 1954, con el que conquistó cinco Copas de Europa, maravillando a la afición por su gran personalidad, técnica, visión y disparo. Sus centros medidos proyectaron a Gento hacia el estrellato, formando ambos la mejor ala izquierda de la historia. Fuera del terreno de juego fue una persona sencilla y bondadosa, de una calidad humana insuperable. Rial elevó el fútbol a la categoría de arte.

Deslumbró con el San Lorenzo

Héctor Rial llegó a España enrolado en las filas del San Lorenzo de Almagro, en 1948, cuando junto con él, como interior izquierdo, formaban la línea delantera Reggi, Uñate, Pappa y Silva. Aquél equipo maravilló a todos, como maravilló el espigado jugador que portaba el 10 en la espalda. Y maravilló a toda España hasta el punto de que hubo dos equipos españoles, el Valencia y el Barcelona, que lo quisieron incorporar a sus filas.

Pero la directiva del San Lorenzo no quiso desprenderse de él, de Héctor Rial, de “El Tucuta”, como le llamaban. San Lorenzo se había quedado en cuadro y sólo tenía de patrimonio al medio centro Peruca y a Héctor Rial, un hijo de españoles nacido en Pergamino, el 14 de octubre de 1928, pero criado en Buenos Aires y formado como jugador en las divisiones inferiores de “los Santos de Boedo”, que es como llaman en Argentina al San Lorenzo.

"El Tucuta" pasa a ser "El Nene"

Poco iba a durarle al San Lorenzo Héctor Rial, al igual que “Peruca”, porque René Pontoni, para los argentinos el mejor “número nueve” que dio el fútbol de ese país, viajó a Buenos Aires para llevarse a esos dos jugadores al Independiente de Santa Fe, equipo que quería rivalizar con el Millonarios, que contaba en sus filas con Di Stéfano, Baez, Rossi, Pini, Soria y el portero Cossi. Estos jugadores eran rivales de los del Independiente de Santa Fe en el terreno de juego, pero fuera de él eran grandes amigos, hasta el punto de que Rial compartía apartamento con Cossi, portero del Millonarios.

Y fue precisamente éste el que bautizó a Rial con el alias de “el Nene”, debido a la cara de niño que tenía Héctor, y porque era el jugador más joven, 20 años, de esa pléyade de futbolistas trotamundos argentinos que poblaba Colombia; jugadores que no eran sólo extraordinarios futbolistas, sino personajes con una personalidad llena de una riqueza humana que adornaba a los ya citados, a los que habría que agregar a los Bianchi, Aguiar, Armándola, Quiroga, “el Tachero” Martínez, “el Tano” Bartolí y tantos otros, en los que está incluido este Héctor Rial, ya desaparecido, que dio gloria al fútbol, que dio gloria al Real Madrid. Cuando el Independiente de Santa Fe pasó a la quiebra y se arregló la diferencia entre Colombia y la FIFA, Héctor Rial fue contratado por otro de los grandes equipos del mundo, el Club Atlético Nacional de Montevideo.

Saporta lo trae al Real Madrid

Estando en el tricolor charrúa, con el que obtuvo Rial dos títulos de campeón de Liga, le llegó desde Madrid una carta de Alfredo Di Stéfano para saber si quería Héctor venir a jugar al Real Madrid, “al Real”, como conocen en América al once del Santiago Bernabéu. Rial lo consultó con Sonia, una linda muchacha colombiana, descendientes de alemanes, con la que había contraído matrimonio tres años antes. Y ésta dio el sí.

Pero para lograr su deseo hubo que vencer la resistencia del “gallego” Añón, presidente del Nacional, quien no quería que “el Nene” se marchara del equipo. Pero la llegada a Montevideo de Raimundo Saporta fue providencial para que Héctor Rial pudiera venir a España a jugar al Real Madrid, que consiguió contratarlo, lo que no había conseguido unos meses antes Luis Benítez de Lugo, Marqués de la Florida, entonces presidente del Atlético de Madrid, que quiso llevarlo al equipo rojiblanco del Metropolitano, que era entonces el campo donde jugaban los colchoneros.

"El Nene" se convierte en “El Pibe”

Héctor Rial cuando llega al Real Madrid va a dejar de ser “El Nene” para convertirse en “El Pibe”, que es como empiezan a llamarle sus compañeros de equipo, la crítica y la afición. Una afición, la madridista, que se vuelve loca con este jugador, que ha alcanzado ya su plenitud y tiene una madurez futbolística enorme, luce un fútbol de gran personalidad, técnica perfecta, gran visión de la jugada, pases largos al espacio libre, potente disparo y un magnífico remate de cabeza.

Rial ingresó en el Real Madrid el 16 de junio de 1954. Inmediatamente va a ser identificado como el hombre que proyecte a Francisco Gento hacia el estrellato, con unos pases largos explotando la velocidad y la potencia del de Guarnizo, hasta el punto de convertirlo en el mejor extremo izquierdo del mundo.

Pero además de esas virtudes, Héctor Rial ponía dentro del terreno de juego otra gran virtud: la inteligencia. Hasta el punto de convertirse en el conductor del equipo, pese a que en ese Real Madrid había dos jugadores que asumían esa función, el madrileño Miguel Muñoz y el hispano-argentino Alfredo Di Stéfano.

Excelente jugador, magnífica persona, inquieto entrenador

Si como jugador era un 10, fuera del terreno de juego era una persona sencilla y bondadosa, de una calidad humana insuperable. Hablar con él suponía uno de los mayores placeres que se podrían encontrar. Cuántas tardes de tertulia en el “Chiqui-Frou” o de almuerzos en “La Mamma”, donde Héctor Rial hablaba de “los secretos del Real Madrid”.

En una de éstas Rial comentaba: “cuando queríamos enfriar el juego, le dábamos la pelota a Kopa, para que con sus regates aburriera al contrario. En cambio, cuando queríamos forzar el ritmo del partido le dábamos la pelota a Gento, que volvía loco al adversario”. En este planteamiento queda claro la inteligencia de Rial, el hombre que vivía el fútbol como vivía una conversación con amigos, porque “el Tucuta”, “el Nene”, “el Pibe”, como le quieran llamar, era un excelente jugador de fútbol, pero era todavía una mejor persona, de una calidad humana, de una bondad, de una honradez y de una bonhomía acrisolada, Fue modesto y sencillo.

Del penalti de Belgrado al gol contra el Manchester

Siete años, los que van de 1954 a 1961, estuvo Rial en el Real Madrid, en los que dejó una huella imborrable. Durante su época como jugador del Real Madrid, logró 5 Copas de Europa, 2 Copas Latinas, 4 títulos de Liga, 2 Ramón de Carranza y 1 pequeña Copa del Mundo. Miles de recuerdos y anécdotas de su paso por el Real Madrid, de las que Rial contaba dos de forma especial. La primera fue contra el Partizán de Belgrado, en la capital yugoslava, en los cuartos de final de la primera edición de la Copa de Europa.

Se había ganado por 4-0 en Madrid y para el partido de vuelta se las prometían muy felices. Pero enseguida se le puso cuesta arriba al equipo blanco con la lesión de Becerril y un campo totalmente cubierto por la nieve, que casi hizo que el Madrid saliera eliminado, ya que perdió por 3-0. “Entonces no se podía cambiar a los jugadores -comenta Rial- y aunque Becerril, en un gesto de pundonor, siguió en el campo, las pasamos moradas. Sobre todo en la segunda parte, en la que no sé cómo nos sobrepusimos, pues yo, en el último minuto de la primera, lancé un penalti a las nubes. Cuando iba a chutar resbalé en la nieve y di mal a la pelota”.

Esto era la cruz para Héctor Rial. La cara, la otra jugada, fue en la siguiente edición de la Copa de Europa, en el partido de semifinal frente al célebre Manchester de Mast Busby. Rial había tenido una lesión que lo apartó 6 meses de los terrenos de juego. Incluso hubo quien dijo que no volvería a jugar más al fútbol. “Reaparecí contra el Manchester y marqué un gol de cabeza. Un gol como ningún otro para mí, porque demostraba que seguía vivo para el fútbol”, explicó. Fue un gran gol, difícil de lograr, que ponía de manifiesto la inteligencia y la facilidad de remate de cabeza que tenía Rial.

Tras su retirada como jugador, Rial debutó como entrenador y lo hizo en el Pontevedra, al que volvería, con el paso de los años. También dirigió al Mallorca, Las Palmas, selección Olímpica de España, Guadalajara de México, selección de Argentina (Mundial del 74, en la que fue asesor del seleccionador Cap), selección de Arabia Saudí, Deportivo, Estudiantes de la Plata, y selección de El Salvador.

Héctor Rial fallecía en Madrid el 24 de febrero de 1991, víctima de un cáncer. Con su desaparición, el fútbol perdió al que fue un extraordinario jugador y un gran entrenador, pero, más aún, perdió a una excepcional persona.

Historial

Nombre: Héctor Rial Laguía
Lugar de nacimiento: Pergamino (Argentina)
Fecha: 14 de octubre de 1928.
Ingresó en el Club: 16 de junio de 1954
Causó baja: 2 de octubre de 1961

Palmarés
4 Liga
2 Copa del Rey
5 Copa de Europa
1 Pequeña Copa del Mundo
2 Copa Latina
2 Ramón de Carranza

Internacional
5 veces con la selección A

Sus números en el Real Madrid
Partidos jugados:
115 Liga
28 Copa
23 Copa de Europa
6 Pequeña Copa del Mundo
44 Amistosos nacionales e internacionales

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