Real Madrid


 

El mejor central de su época

Llegó al Madrid en la época en la que el Club buscaba refuerzos para el equipo fuera de nuestras fronteras. De niño escuchaba los clamores de los graderíos del Estadio Nacional, situado al lado de su casa en Montevideo. Sus primeros años pasaron a velocidad de vértigo, saltando del equipo infantil “Pocito” al Nacional de Montevideo, junto a los jugadores a los que poco antes pedía autógrafos a la salida del campo. La privilegiada memoria de Bernabéu hizo que recalase en el Madrid. Fue el mejor en su puesto donde mostró en plenitud las virtudes de un gran central. Triunfó con los colores blancos, con los que consiguió seis Ligas y cuatro Copas de Europa, y tras nacionalizarse defendió la camiseta de la Selección de España, de la que fue máximo responsable durante el Mundial de España de 1982.

Del modesto “Pocito” al Nacional de Montevideo

José Emilio Santamaría Iglesias nació en Montevideo, el 31 de julio de 1929, hijo de emigrantes gallegos. Sus padres eran naturales de Ribadavia (Orense). Su padre, después de sus difíciles primeros años en el Uruguay, consiguió afianzar su posición económica y la familia se trasladó a un chalet situado a las afueras de la ciudad, justo al lado del estadio del Centenario, lo que probablemente determinó su temprana afición al fútbol. Acostumbrado a recorrer los aledaños del campo, a escuchar las conversaciones de los aficionados y los clamores de los graderíos, Santamaría estaba destinado a convertir este deporte en parte importante de su vida.

Desde muy niño se sintió atraído por el fútbol; su primer equipo fue el Club Atlético Pocito, infantil y tan pobre que para adquirir el material los chicos hacían colectas por el barrio: “Para el Pocito”, pedían, agitando la hucha. José Emilio sabía, además, que de estos modestos equipos habían salido grandes jugadores que más tarde habían saltado al Peñarol o al Nacional. Ese salto no tardaría en llegar.

El Nacional, primera meta

El dueño de una tienda de su barrio, emigrante gallego también, que unos años atrás le había vaticinado un gran éxito como jugador, era “hincha” del Nacional y mantenía una excelente relación con la directiva del Club. Le presentó a una prueba de selección de juveniles; era noviembre de 1944 cuando, tras superarla y con apenas quince años, José Emilio comenzaba su carrera como futbolista y alcanzaba su primera meta deportiva.

Por aquel entonces compaginaba su actividad futbolística con su trabajo como empleado del Banco Franco-Italiano, cuyo horario le permitía seguir acudiendo a los entrenamientos. Su carrera en el nacional fue mucha más rápida que lo que él había imaginado y al cabo de una temporada con los juveniles le pasaron a cuarta división. Los técnicos del equipo le seguían de cerca, y pronto reconocieron su gran categoría incluyéndole en el primer equipo a los diecisiete años.

Tejera, Gambetta, Paz, Cruz…, y Santamaría

El debut se produjo el 26 de abril de 1947, y Santamaría, en la demarcación de medio centro, casi no podía creer que estaba jugando al lado de los ases a los que hacía poco tiempo pedía autógrafos a la salida del estadio: Paz, Pini, Tejera, Gambetta, Cruz, Walter Gómez… le impresionaban tanto que ni siquiera se atrevía a tutearles. Su primera temporada fue satisfactoria y al comenzar la siguiente el Nacional contrató un amistoso con el River Plate argentino, que contaba por aquel entonces con la famosa ala izquierda de Lostau y Labruna, dos “monstruos sagrados” del fútbol sudamericano. Un marcaje extraordinario de Santamaría a Lostau hizo que el entrenador decidiera situarle en la defensa.

Llegó el Mundial de Río, en 1950, y Santamaría fue preseleccionado, frente a las críticas que consideraban que un “gallego” hijo de españoles vistiese la camiseta nacional; finalmente no llegó a acudir, quedándose a dos pasos de la gloria, puesto que Uruguay conquistó el título en la final contra Brasil, en un legendario partido en el estadio de Maracaná.

Sin embargo, Santamaría estaba destinado a vestir de color celeste, y el mejor defensa uruguayo del momento fue por fin convocado para el Campeonato Iberoamericano de Chile, en el que Brasil se tomó la revancha proclamándose vencedor. Uruguay quedaría en tercera posición, pero la actuación de José Emilio Santamaría fue elogiada por todos. A partir de aquí nadie se atrevió a cuestionar su internacionalidad.

''Aquel chico rubio, hijo de españoles…''

La internacionalidad de Santamaría, le sirvió, a la postre para fichar por el Real Madrid. El presidente de nuestro Club, Santiago Bernabéu, se encontraba como espectador en el Mundial de 1954 que se disputó en Suiza. Se jugaba una de las semifinales entre Hungría y Uruguay, que a la postre ganarías los magiares en la prórroga, pero aún así Santamaría asombró a propios y a extraños con su juego. Una actuación que quedó “archivada” en la memoria del entonces presidente del Real Madrid.

Santiago Bernabéu había puesto como norma el ficha a un jugador extranjero cada temporada, para ir dando los relevos necesarios y potenciar al equipo. Así, al fichaje de Di Stéfano en 1953 le siguió el de Rial en 1955 y el de Kopa en 1956. La delantera esta completa, a tope. Lo oportuno parecía entonces reforzar la defensa y la media.

Para hacer frente a los últimos de la II Copa de Europa, el Madrid había tenido que pedir prestado a un jugador del Zaragoza, Torres. Pero posteriormente no se llegó a un acuerdo para el traspaso y hubo que buscar otro jugador. Fue entonces cuando recordó Bernabéu a “aquel chico rubio, hijo de españoles”, al que había visto jugar tres años antes en el Mundial de Suiza. Sería el principio del fin de una etapa en la que Santamaría había conseguido un balance deportivo extraordinario con el Nacional de Montevideo: siete títulos de Liga, una Copa de Montevideo, un Torneo Río Platense y dos Torneos Cuadrangulares Sudamericanos.

Al fin, madridista

Fue en la primavera de 1957 cuando José Emilio Santamaría se decidió a aceptar la oferta del Real Madrid, que por aquella época ya había conseguido sus dos primeros títulos de Copa de Europa, el primer en París frente al Stade de Reims, y el segundo en el Bernabéu, frente a la Fiorentina. Debutó en París, en un torneo triangular que se celebraba con el Racing local y el Vasco de Gama. Jugó medio tiempo en cada partido, uno como medio derecho y otro como defensa central.

En su primera etapa como madridista se produjeron cambios en el equipo: Marquitos, que jugaba de central, pasó a lateral derecho, y José Emilio ocupó el eje de la zaga. Aquel año el Real Madrid ganó la Liga con autoridad y la tercera Copa de Europa, disputada en Bruselas contra el Milan. Pero no serían estos los únicos trofeos que añadiese a su ya amplia colección. Seis títulos de Liga, cuatro de Copa de Europa, uno de Copa de España y otro en la Intercontinental, más un buen número de prestigiosos trofeos dieron lustre a su brillante palmarés.

Casi 500 partidos con la camiseta blanca

El caso es que a pesar de su casi 28 años a la hora de fichar por el Madrid, Santamaría fue un profesional íntegro que jugó cuatrocientos cuarenta y seis partidos con la camiseta blanca, en las poco más de nueve temporadas en que militó en el Club, con una media de ¡más de 45 partidos! por campaña. Santamaría fue un excelente central que aportó seguridad a la zaga de un equipo que arriba tenía una constelación de estrellas, como Gento, Di Stéfano, Rial, Puskas. Fue el puente de unión entre aquel equipo de las “cinco copas” y el “Ye-yé”. Sus números no dejan lugar a dudas sobre la importancia de Santamaría en la historia madridista.

Homenaje, internacional y entrenador

Hasta en el día de su retirada –el más triste en la vida de un jugador-, Santamaría tuvo un comportamiento de auténtico caballero, con la emoción contenida y la sonrisa en la boca, agradecido al Club que le acogió en la patria de sus mayores y en la suya propia. Santamaría tuvo el privilegio de vestir dos camisetas nacionales, la “celeste” de Uruguay, país en el que nació, y la “roja” de España, patria de sus padres y país que le adoptó.

El 15 de septiembre de 1966 José Emilio Santamaría, recibió un más que merecido homenaje. Enfrente, uno de los equipos más poderosos de Europa, el legendario Hamburgo de Uwe Seeler, con victoria de los alemanes por 2-1. El Real Madrid formó aquella noche con este equipo: Betancort; Pachín, Santamaría (De Felipe), Sanchis; Félix Ruiz, Zoco; Serena, Amancio, Grosso, Velázquez y Gento. José Emilio estuvo durante unos minutos en el campo en los que recogió todo el cariño de los aficionados que en buen número llenaron el Bernabéu.

Una vez retirado como jugador (1966) continuó vinculado al fútbol como entrenador. En 1968 fichó por la Federación Española de Fútbol donde entrenó a las selecciones Olímpica y Juvenil españolas, realizando una magnífica labor con el descubrimiento de jóvenes valores que, tiempo más tarde, engrosarían las filas de la selección absoluta. Posteriormente, en 1971, entrenó al Español durante siete temporadas, viviendo el club catalán los momentos más brillantes de su historia, como el tercer puesto en la Liga (1973) y su doble participación e la Copa de la UEFA.

En 1978 volvió a la Federación Española de Fútbol, esta vez como coordinador de las selecciones, y dos años después fue elegido seleccionador nacional, en sustitución de Ladislao Kubala, que dimitió tras la fase final de la Eurocopa de Italia-80. Como seleccionador fue el encargado del combinado español que disputó el Mundial de España-82, donde la selección sólo pudo llegar hasta la segunda fase. Finalizado este campeonato dejó la selección, haciéndose cargo de la misma otro gran madridista: Miguel Muñoz.

Internacional

Cuando José Emilio Santamaría fichó por el Real Madrid, traía en sus alforjas un buen puñado de internacionalidades con Uruguay, por aquel entonces selección en boga por sus magníficos jugadores y resultados que obtenía. Por ello, cuando un año después de su llegada a España el jugador se nacionalizó, sus servicios fueron solicitados con rapidez por el combinado español.

En su primer partido con España como internacional, que se ganó contra Irlanda del Norte (6-2), fue el protagonista de una emotiva anécdota: no quiso intercambiar su camiseta con el ariete irlandés McParland; éste comprendió la explicación, traducida por el intérprete: Santamaría guardaba ese recuerdo para su madre, española, que había llorado cuando en Uruguay le llamaban “gallego”, y quería que volviese a llorar, esta vez de alegría, con la prueba de que su hijo había defendido por fin los colores de su país.

Historial

Nombre: José Emilio Santamaría
Lugar de nacimiento: Montevideo (Uruguay)
Fecha: 31 de julio de 1929
Ingresó en el Club: el 28 de mayo de 1957
Causó baja: el 30 de junio de 1966

Palmarés
6 Ligas
4 Copas de Europa
1 Copa de España
1 Copa Intercontinental

Otros Trofeos
2 Trofeos Carranza
1 Trofeo Aid el Kabir
1 Trofeo Villamar

Internacional
16 veces con la selección A de España
25 veces con la selección A de Uruguay

Sus números en el Real Madrid
Partidos Jugados:
227 Liga
50 Copa de Europa
58 Copa de España
2 Copa Intercontinental
109 Amistosos nacionales e internacionales

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